jueves, 10 de febrero de 2011

Ayer por la tarde

Ayer por la tarde,
como te lo había prometido,
jugué el mejor partido de
fútbol de mi vida.
En el primer tiempo
hice un gol a los quince
minutos.
A los treinta y siete hice otro.
En el segundo tiempo,
a los siete minutos,
José Villegas,
el que cuando canta dice
que le nacen mariposas en el
pensamiento,
fusiló a nuestro arquero
con un taponazo sobre el
ángulo izquierdo.
A los diez y nueve minutos y
quince segundos,
David, el que quiere ser aviador,
empató el partido
con un lindo gol de cabeza.
A los cuarenta y cuatro minutos,
al estilo Castañito,
hice el gol más lindo del mundo.
Mi equipo ganó por el
marcador de dos a tres,
pero yo sentí que había perdido
porque tú no viniste.
Me derrotaron los goles que
me hizo tu ausencia
 .

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